Comparar pisos
Dos pisos con el mismo precio pueden rendir muy distinto. Ponlos lado a lado.
¿Merece la pena comprar ese piso para alquilarlo? Calcula su rentabilidad bruta y neta, el flujo de caja de cada mes y lo que gana tu dinero si usas hipoteca.
Actualizado el 23 de octubre de 2026 · Datos oficiales de 2026
🔒 100 % privado: el cálculo se hace en tu navegador. Rentabilidades antes de impuestos; los gastos de notaría y registro son una estimación.
Precio, reforma y comunidad: el ITP y los gastos de compra se calculan solos.
Renta, meses vacíos, IBI, comunidad, seguros y mantenimiento.
Rentabilidad bruta, neta y sobre tu dinero, con y sin hipoteca.
Dos pisos con el mismo precio pueden rendir muy distinto. Ponlos lado a lado.
Descubre a qué precio tendrías que comprar para conseguir la rentabilidad que buscas.
El apalancamiento puede multiplicar la rentabilidad de tu dinero, o hacer que pierdas cada mes.
Prueba distintas rentas para ver a partir de cuánto el piso se paga solo.
Comprueba si invertir en reformar te permite subir el alquiler lo suficiente.
Suma meses vacíos y mantenimiento para no llevarte sorpresas.
Como referencia, en España una rentabilidad neta del 4–6 % se considera razonable. El rendimiento neto del alquiler de vivienda habitual del inquilino tributa en el IRPF con una reducción general del 50 %, que puede llegar al 90 % en zonas tensionadas si se cumplen los requisitos de la Ley de Vivienda.
Una rentabilidad bruta por encima del 6 % y una neta del 4–5 % se consideran buenas en la mayoría de ciudades españolas. En grandes capitales suele ser menor, y en ciudades medianas mayor.
La bruta solo compara el alquiler con el precio. La neta descuenta los gastos (IBI, comunidad, seguros, mantenimiento, meses vacíos) y suma a la inversión los impuestos y gastos de compra.
Si el interés de la hipoteca es menor que la rentabilidad neta, el préstamo aumenta lo que gana tu dinero. Pero también aumenta el riesgo: si el piso se queda vacío, la cuota hay que pagarla igual.
IBI, cuota de la comunidad, seguro de hogar e impago, mantenimiento y reparaciones, posibles meses sin inquilino y, si la contratas, la gestión de una inmobiliaria.
El rendimiento neto (alquileres menos gastos deducibles, incluidos intereses y amortización) tributa en la base general del IRPF. Si es vivienda habitual del inquilino, se reduce al menos un 50 %.
Para alquiler de larga duración, entre medio mes y un mes al año es una estimación prudente para cubrir cambios de inquilino y pequeñas obras.